Navidad como el tiempo de la resurrección, de amor y unión con los otros.

Son los días que una señal nos permite volver la mirada a algo inevitablemente más amplio que nuestro yo. El sol se detiene en el firmamento (solsticio) y emerge un cambio de época.
Imposible de seguir creyendo que somos el centro del mundo o somos algo tan importante como para permitirnos ignorar al otro. Por grande que nos parezca nuestro yo, es infinitesimal respecto a lo que nos rodea..y este día con solo levantar la mirada lo vemos, no es necesario pensarlo o discutirlo.
En la esfera humana es pensar en ideas que desaparecen en la cotidianeidad, rápida y anónima, del año que da tan múltiple y ajetreado nos impide concentrarnos en lo importante, en las que el otro a veces no existe como uno, como Él/Ella, sino como otro ajeno.
Las ideas de culpas, culpar, juzgar, ser juzgado, reclamar cuentas pendientes etc., dan paso a olvido emocional, y por eso al perdonar y eso permitirá perdonarse.
Recordar que finalmente lo único que nos salva, y da sentido es la pertenencia a algo más amplio que nosotros mismos, y por eso recuperar las emociones y las ideas de amor, de caridad, de buena voluntad hacia todos los seres.
Paz, Amor, ser con los otros, unión con el todo.
En general no nos tratamos, quizás no nos conocemos personalmente pero eso no nos coloca en lugares y espacios separados y menos aislados.
Mirando eso sol que se detiene, o pensando en Dios, podemos comprender nuestra pequeñez y lo efímero de nuestra existencia individual y por eso la necesidad absoluta, inevitable de ser en y con el otro, nuestros seres más próximos, y de allí en círculos concéntricos y finalmente ser parte del todo.
Quizás recordar eso y utilizar estas vías que en otras épocas fueron otras y en el futuro serán seguramente otras, me quiero unir a todos y desearles con la mayor sinceridad paz en sus corazones, y que puedan sostener y recordar ese sentimiento y esa mirada hasta el próximo año.
Una nueva vuelta al eterno círculo/espiral de la vida cíclica continua ininterrumpida, en el cual al igual que la espiral de DNA, solo tenemos una parte ínfima pero no nos pertenece.
Que ese sentimiento de A-Mor, de inmortalidad se apodere de nosotros, y nos haga olvidar nuestros aspectos mortales y pequeños.

Muy feliz navidad, muy feliz y plena celebración del renacimiento de ese ser nuevo que llevamos en alguna parte y que tiene la mejor parte de nosotros.

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