El muerto nuestro de cada día danos hoy

Nuestra vida equivale y es tan frágil como “la gota de rocío suspendida del pico de una ave acuática donde se refleja la luna”
Maestro Dogen

La sociedad argentina entró quizás ya con rango definitivo en algo que hace unos años era casi teoría pura.
El asesinato, la muerte en su forma violenta era la excepción, no la regla esperable.
Hoy esto parecería haber cambiado…quizás por mucho tiempo.
Una sociedad donde la vida ha dejado de tener valor, y peor aún nos hemos desensibilizado a la violencia  y especialmente y más grave a la muerte.Que la vida no vale nada o que 20 años no son nada, o que no hay derecho a vivir con miedo, son algunas de las múltiples formas que la cultura musical popular entendió hace años que la violencia establece un corte en la sociedad, y que en caso de no alertarse frente a esto, las consecuencias serían imprevisibles.
Hace unos años en una entrevista que me realizarán desde Colombia para un medio de ese país, me presentaba la dificultad de establecer la vivencia en el sentido más existencialista del término, y los que escuchaban la charla, notaban que “no era, no podía darme cuenta” de la realidad. Es decir tenía el conocimiento racional, pero carecía de la impronta vivencial, emocional  que le dieran peso, o mejor aún resonancia a mis palabras.
Hoy no hay semana o quizás día que esto ya (no) nos sorprenda.
El tema de hoy es un joven de 28 años que asesinó a un adolescente de 15 e hirió a otro en Flores a la salida de un boliche y cuando escapaba atropelló con su auto a dos personas que se encuentran en grave estado. Lo detuvieron al chocar contra un poste de luz y se inicia el incendio de su auto.
La forma de protegernos frente a este fenómeno es rápidamente decláralo “enfermo mental” o más a la moda “psicópata”, como si ello nos permitiera exorcizar el tema, y de alguna manera colocarlo en algún lugar racional que no alcanzamos a comprender.
La noticia sigue narrando que el asesino, no era conocido y ni había protagonizado una pelea con sus víctimas, ni siquiera había estado en ese lugar.
Existen varias lecturas a esto. Sin duda el asesino, no está en un estado psíquico normal, el problema que eso es un pensamiento tautológico, ya que lo que hizo desde ya define una anomalía.
La anomalía puede ser una patología propia y crónica como una enfermedad psicótica (esquizofrenia?), sumada seguramente a un trastorno de personalidad (sociópata, Trastorno de personalidad antisocial, psicópata etc.), o a uno orgánico ( epilepsia?), o alguno de los factores desencadenantes agudos como los cuadros tóxicos ( drogas) siendo este último el casi invitado ineludible en la esfera forense actual.
De cada una de estas posibilidades nos podemos extender hasta tratados completos.
Sin embargo todos estos serán evaluados solo en el estudio directo que harán los psiquiatras forenses, y descartan estas instancias y podrán hasta eventualmente establecer hasta la imputabilidad o no del acusado.
El inconveniente es que ese no es el lugar de la sociedad que padece estos episodios de manera creciente y que vive una colección de eventos aparentemente aislados, sin poder ver el bosque, la totalidad. El siguiente problema es que no vemos el contexto y nuca podemos entender el fenómeno.
La totalidad es que a pesar de todas las estadísticas que nos son enviadas en las cuales debemos convencernos, que no estamos tan mal, y sin darnos cuenta las estadísticas de violencia son lo opuesto a lo que creemos, vivimos con miedo. Vivimos en una sociedad que banalizo, validó y especialmente perdió la iniciativa frente a la violencia, y esto tiene consecuencias mucho más terribles que el hecho individual, y quizás ahí se pierde el concepto, ocasiona los siguientes casos por venir.
Por eso estos eventos no son aislados, nos sistémicos, son generadores de más violencia, y a su vez indicadores de la marea que sigue creciendo.
No analizarlo correctamente llevara a nada extraño, solo el incremento de esta enfermedad de la sociedad, en donde ahí si todos los factores, drogas, pérdida de control, pérdida de los frenos inhibitorios, locura serán más y más evidentes.

Sin embargo ese nivel de análisis poco nos ayuda y sin embargo es el que aún en la muestra de sus limitaciones seguimos usando.

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